NOAA mantiene su previsión
Para la temporada del Atlántico, del 1 de junio al 30 de noviembre de 2026, la NOAA espera entre 7 y 13 tormentas con nombre (a partir de 63 km/h), de las cuales 2 a 6 serían huracanes (a partir de 119 km/h) y 0 a 2 huracanes mayores (a partir de 179 km/h). La agencia estima una probabilidad del 75 % de una temporada por debajo de la media; la probabilidad de una temporada media es del 20 % y la de una temporada por encima de la media del 5 %. Los intervalos incluyen también sistemas ya registrados.
Contexto de las cifras
Como referencia se toma el periodo climático 1991–2020, con un promedio de 14 tormentas con nombre, 7 huracanes y 3 huracanes mayores. La previsión de la NOAA queda por debajo de esos valores. Los pronósticos estacionales evalúan la actividad total en la cuenca: no son predicciones de las trayectorias individuales ni de los impactos en tierra. Incluso con un número total menor, una sola tormenta puede causar daños importantes.
Desarrollo de la temporada
El pico de actividad suele darse a finales del verano, alrededor de principios a mediados de septiembre. En esa fase aumentan, por experiencia, la formación y la intensificación de los sistemas tropicales.
Fundamentos de la estimación
La NOAA combina observaciones y modelos numéricos. Entre los factores que influyen se cuentan las temperaturas de la superficie del mar, la circulación a gran escala, la cizalladura vertical del viento, la humedad sobre el Atlántico tropical y el transporte de polvo desde el Sahara. Una baja cizalladura y aguas superficiales cálidas favorecen el desarrollo; una cizalladura fuerte y aire seco lo inhiben. La evaluación se actualizará a lo largo de la temporada conforme haya nuevos datos.
La preparación sigue siendo clave
Una temporada por debajo de la media no es motivo para bajar la guardia. Zonas costeras, islas y áreas bajas siguen estando en riesgo por marejadas ciclónicas, lluvias intensas y rachas de viento. Medidas recomendadas: – Revisar planes de evacuación y comunicación – Aprovisionar suministros de emergencia (agua, alimentos, medicación) – Asegurar edificios y objetos sueltos – Tener documentos importantes y pólizas de seguro organizados y accesibles
Atender las alertas operativas
El pronóstico estacional no sustituye a la evaluación de peligro a corto plazo. Satélites, vuelos de reconocimiento y modelos meteorológicos proporcionan pronósticos continuos sobre trayectorias e intensidad. La población y las autoridades deben seguir las alertas oficiales y actuar con rapidez ante las indicaciones.
Contexto climático
El calentamiento a largo plazo puede aumentar la intensidad y las precipitaciones de huracanes individuales. Al mismo tiempo, la frecuencia y la distribución regional mantienen incertidumbres. Los pronósticos estacionales tienen en cuenta estas señales, pero ofrecen rangos de probabilidad en lugar de predicciones puntuales.
Perspectiva
La previsión de la NOAA apunta a una actividad global menor en la temporada 2026, pero no elimina la necesidad de vigilancia y preparación. Al final, la amenaza dependerá de las trayectorias y del momento de cada tormenta.
