Mecanismo rápido en prueba práctica
En los talleres de Thales Alenia Space en Turín, un modelo a escala real de la unidad de aterrizaje de ExoMars mostró el despliegue automático de sus cuatro patas. La activación se realiza por pares tras la separación del escudo térmico frontal y tarda menos de un segundo. Se emplean actuadores no explosivos, que prescinden de cargas detonantes y reducen así las cargas de choque para el resto de los subsistemas.
Diseño y propósito
Las patas probadas corresponden en estructura y dimensiones al hardware de vuelo previsto para 2030. Durante la travesía permanecen compactamente plegadas; solo en la fase de descenso se despliegan. La rápida y sincrónica extensión es funcionalmente necesaria: las cargas eólicas, las fuerzas aerodinámicas y las fases de empuje cambian con rapidez en el final de la aproximación. Un despliegue retardado o asimétrico podría sobrecargar los elementos de amortiguación o comprometer la estabilidad al posarse.
Papel durante el aterrizaje
Las patas de aterrizaje actúan en conjunto con los paracaídas y los cohetes de frenado. Absorben la energía cinética residual y compensan las irregularidades del terreno marciano, a menudo pedregoso e inclinado. Los apoyos elásticos y los amortiguadores integrados limitan las cargas sobre la estructura y la carga útil —decisivo para proteger al rover Rosalind‑Franklin.
Ventajas de los disparadores no explosivos
Los actuadores sin carga explosiva permiten realizar ensayos funcionales repetidos en tierra y reducen el riesgo de fallos de activación. Al mismo tiempo aminoran los picos de choque y vibración, lo que incrementa la fiabilidad de la electrónica sensible.
Alianza industrial y campaña de ensayos
Thales Alenia Space lidera la asociación industrial, con participación de Airbus en la unidad de aterrizaje. Las patas fueron desarrolladas y fabricadas por la empresa española Sener. Las campañas de ensayo —mecánicas, térmicas y funcionales— se llevan a cabo en estrecha coordinación entre los socios. Los siguientes pasos incluyen pruebas de vibración, ciclos térmicos y simulaciones del despliegue en condiciones ambientales reducidas; los resultados se integrarán en conceptos de redundancia y en las aprobaciones finales.
Transferencia tecnológica
Los cierres de baja emisión de choque, los conceptos de estiba compacta y los disparadores no explosivos también se aplican en órbita terrestre, por ejemplo en los despliegues de antenas y generadores solares. Esto ahorra masa y prolonga la vida útil —una ventaja especialmente relevante para satélites medioambientales y climáticos.
Perspectivas
El aterrizaje del rover Rosalind‑Franklin está previsto para 2030. El éxito de la prueba en Turín refuerza la confianza en un mecanismo central de la arquitectura de descenso y reduce los riesgos en la fase crítica anterior al posado.
