Una reciente toma radar del satélite de observación terrestre NISAR muestra en la Antártida Oriental un llamativo patrón de fracturas alrededor del nunatak Zaterjavshijsja. El afloramiento rocoso emerge de un amplio flujo de hielo y desvía su movimiento. En la interpretación, la disposición de las líneas recuerda la silueta de un colibrí; por eso, internamente, el área se denomina "Hummingbird".
Qué muestra la imagen
Alrededor del nunatak aparecen grietas, fisuras y desprendimientos muy próximos entre sí. Esas estructuras marcan zonas donde el hielo se acumula, sufre cizallamiento o se estira mientras fluye hacia el nordeste en dirección al océano.
Contexto: qué provoca un nunatak
Los nunataks son picos rocosos que sobresalen de glaciares o capas de hielo. Interrumpen el flujo homogéneo, generan zonas de cizallamiento y tensiones locales. Como resultado se forman áreas con hielo comprimido al lado de zonas de fuerte elongación, lugares propicios para amplias grietas y desprendimientos posteriores.
Cómo funciona el radar de banda L
El radar emite microondas y mide el eco retrodispersado. La mayor longitud de onda de la banda L penetra mejor la nieve seca que las señales de banda C o X y aporta así información sobre las capas superiores del hielo y la rugosidad de la superficie. Independientemente de la luz diurna y de la nubosidad, NISAR puede cartografiar las regiones polares durante todo el año y así hacer visibles patrones de fractura que los sensores ópticos a menudo pasan por alto.
Por qué se forma el patrón
Al rodear un obstáculo sólido, cambia la distribución de tensiones en el hielo: delante del nunatak se comprime, en los lados dominan fuerzas de cizallamiento y en la estela se abren zonas de tracción. A lo largo de esas zonas débiles se abren grietas que pueden propagarse hacia el flujo de hielo.
Importancia para el desprendimiento y el nivel del mar
Fracturas que alcanzan la línea de sustentación (grounding line) o el borde de la plataforma de hielo aumentan la probabilidad de desprendimientos mayores. Si una plataforma pierde masa, puede acelerarse la descarga de los glaciares continentales, con una posible contribución al aumento del nivel del mar. Los datos de NISAR ayudan a identificar áreas vulnerables y a seguir su evolución.
Observación a lo largo del tiempo
Una imagen aislada ofrece un instante; lo decisivo son las series temporales. NISAR está diseñado para mediciones repetidas. De ese modo puede observarse cómo crecen los sistemas de grietas, dónde aparecen nuevas fisuras y con qué rapidez se separan fragmentos de hielo.
Límites y preguntas abiertas
El radar representa muy bien estructuras superficiales y próximas a la superficie. Los procesos en profundidad —por ejemplo, presencia de agua de fusión en la base o la topografía exacta bajo el hielo— sólo pueden inferirse de forma indirecta. Por eso, los modelos fiables requieren datos complementarios como testigos de hielo, mediciones sísmicas o mapas del campo gravitatorio.
Perspectivas
La toma de NISAR del nunatak Zaterjavshijsja aporta una pieza al entendimiento de la dinámica del hielo antártico. Las observaciones radar continuas pueden acotar mejor los umbrales de fractura y desprendimiento y reducir las incertidumbres en las proyecciones del aumento del nivel del mar.
NASA Earth Observatory / Earth Science
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