El estudio hace balance del potencial real de reforestación
China apuesta, entre otras medidas, por la reforestación para alcanzar la neutralidad climática en 2060. Un nuevo análisis basado en datos globales de uso del suelo, cuatro trayectorias socioeconómicas (SSP) y el modelo dinámico de vegetación LPJ-GUESS estima cuánto bosque puede surgir realmente bajo restricciones políticas y ecológicas —y qué implicaciones tiene eso para el clima y la economía.
Del potencial teórico al potencial practicable
Las superficies teóricamente aptas para bosques adicionales suman, según el escenario, entre 111,4 y 118,4 millones de hectáreas. Tras aplicar las normas de protección —incluidas reglas por ecorregión (30,0 a 34,6 millones de ha) y leyes de protección de tierras agrícolas (3,5 a 11,4 millones de ha)— quedan entre 70,1 y 81,0 millones de hectáreas disponibles. Con ello, la superficie forestal total de China podría crecer hasta alrededor de 309,5 a 340,0 millones de hectáreas para 2100.
Impacto climático: aumento sí, pero limitado
Sin reforestación adicional, el carbono almacenado en tierra aumentaría hasta 2100 entre 4,86 y 9,59 petagramos de carbono (PgC). La reforestación eleva esa cifra solo de forma moderada, en 0,48 a 2,82 PgC adicionales. El aporte es positivo, pero limitado en relación con las reducciones de emisiones necesarias para los objetivos climáticos.
Costes, ingresos y conflictos distributivos
Con una tasa de descuento social del 2 % la implementación costaría entre 97,5 y 139,3 mil millones de dólares estadounidenses. Más decisivos son los costes de oportunidad por la competencia de usos y los desplazamientos de actividad: entre 839,9 y 1.198,8 mil millones de dólares. En contrapartida se esperan ingresos por productos madereros de 903,8 a 976,4 mil millones de dólares y beneficios sociales por carbono entre 468,7 y 2.739,4 mil millones de dólares. En el balance total la reforestación puede ser rentable, según supuestos y diseño regional. No obstante, muchos sitios de alta calidad están protegidos o se usan para agricultura, por lo que las nuevas plantaciones suelen desplazarse a regiones menos aptas: eso reduce la eficiencia y aumenta las cargas locales.
Conflictos por el uso del suelo y desequilibrios regionales
La competencia por tierras —por ejemplo con la ganadería y el cultivo— eleva los costes de oportunidad y afecta a los hogares rurales. En suelos marginales la captura de carbono por hectárea es menor, con lo que el efecto climático por unidad de superficie disminuye.
Implicaciones para política y práctica
La reforestación sigue siendo un componente de la estrategia climática, pero no una solución completa. Según el estudio son necesarias: – incentivos financieros dirigidos que reflejen diferencias regionales y mayores costes en zonas marginales; – gestión forestal optimizada para aumentar la captura de carbono por hectárea; – planificación integradora que contemple seguridad alimentaria y protección de la biodiversidad.
Financiación y ejecución
Mecanismos de apoyo diferenciados, en lugar de programas uniformes, pueden recompensar servicios adicionales como la biodiversidad. Invertir en manejo, cuidados y cadenas de valor de productos madereros fortalece los ingresos locales. La financiación internacional puede amortiguar los altos costes iniciales y las pérdidas de oportunidad en regiones económicamente más débiles.
Valoración final
China dispone de reservas de superficie considerables, pero las normas de protección, intereses agrícolas y límites ecológicos reducen la aplicabilidad práctica. La captura adicional de carbono por reforestación permanecerá contenida. Las palancas centrales para alcanzar los objetivos climáticos siguen siendo la rápida reducción de emisiones en los sectores energético e industrial; la reforestación puede complementar esos esfuerzos si se diseña de forma socialmente equilibrada y eficiente.
Environmental Research Letters
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